jueves, 5 de junio de 2008
EL SIMBOLO como clave de la naturaleza del hombre.
El biólogo Johannes von Uexkül ha escrito un libro en el que emprende una revisión crítica de los principios de la biología. Según él es una ciencia natural que tiene que ser desarrollada con los métodos empíricos usuales, los de observación y experimentación; pero el pensamiento biológico no pertenece al mismo tipo que pertenece el pensamiento físico y químico. Uexkül es un resuelto campeón del vitalismo y defiende el principio de la autonomía de la vida. La vida es una realidad última y depende de sí misma; no puede ser descrita o esplicada en términos de física o de química. Partiendo de ese punto de vista Uexkül desarrolla un nuevo esquema general de investigación biológica. Como filósofo es un idealista y fenomenista, pero su fenomenismo no se basa en consideraciones metafísicas o epistemológicas sino que se funda, más bién, en principios empíricos. Como él mismo señala, representaría una especie verdaderamente ingénua de dogmatismo suponer que existe una realidad absoluta de cosas que fuera la misma para todos los seres vivientes. La realidad no es una cosa única y homogénea; se halla inmensamente diversificada, poseyendo tantos esquemas y patrones diferentes cuantos diferentes organismos hay. Cada organismo es, por decirlo así, un ser monádico.
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